Forat miraba por la ventana del tren magnético; absorto en sus pensamientos y memorias. Miraba las colinas que rodeaban la ciudad de Novo Lightning y mientras se alejaban de la metropoli recordaba algunos sucesos aleatorios de su vida antes de convertirse en inexistente.
--¿En qué piensas rojo?-- Deelan preguntó
-- No es nada, solo admiro el paisaje natural. Es increíble pensar que esto es un continente flotante, la ciencia del hombre es realmente sorprendente. -- Forat respondió sin apartar la vista de la ventana.
Deelan sabía que los pensamientos del hombre que tenía frente a él no eran para nada sobre el paisaje y la ciencia, sin embargo respetaba su privacidad y no intentó indagar más allá de lo que Forat le permitía.
-- No te agradecí nunca que fueras a rescatarme de aquél hurnaes. Si no hubieras intervenido tal vez no estaría en este momento abordo de este tren.
-- Eso no es cierto Deelan. Yo solo intervine para terminar la batalla con más rapidez, tú sola eres capaz de vencer a mil hurnaes de las mismas caracteristicas, creeme, no intentó halagarte pues ya he sido testigo de tu fuerza.
Deelan sonrió con un poco de vergüenza, las palabras de Forat en efecto habían logrado halagarle aunque esa no fuera la intención.